Mañana cuarto creciente en Acuario
Un error es un error aunque millones de personas lo profesen y lo imponga.
cardenal mindszenty
Ss. Juan Pablo II: p.; Marcos de Jerusalén; Abercio; Malón; Leotadio; Moderano; Donato Scoto: obs. Felipe (ob.) y Hermetes (dc.); Valerio (dc.); Lupencio; Nunilo y Alodia: mrs. Benito: er.
Misa: De Feria del T.O. (29.ª sem.)
o de S. Juan Pablo II
el mesías disfrazado II

(Continúa del 20 de octubre...) ¿Quién sería? ¿Acaso el hermano cocinero, el sacristán, el administrador o el prior? ¡No, él no! Tenía muchos defectos... Pero el maestro había hablado de un Mesías «disfrazado»... ¿Serían los defectos parte del disfraz? Bien mirado, todos en el monasterio tenían defectos...

Cuando llegó al monasterio, reunió a los monjes y les contó lo que había averiguado. Los monjes se miraban incrédulos: ¿el Mesías... aquí? ¡Increíble! Pero, si estaba disfrazado... Quizá ¿podría ser Fulano, Mengano...?

Una cosa era cierta: si el Mesías estaba allí disfrazado, no era probable que pudieran reconocerlo. De modo que empezaron todos a tratarse con respeto y consideración. «Nunca se sabe», pensaba cada cual para sí cuando trataba con otro monje. «Tal vez sea este...».

El resultado fue que el monasterio recobró su antiguo ambiente de gozo desbordante. Pronto volvieron a acudir docenas de candidatos pidiendo ser admitidos en la orden, y en la iglesia volvió a escucharse el jubiloso canto de los monjes, radiantes del espíritu de Amor.

¿De qué nos sirve tener ojos si el corazón está ciego?