Cuarto menguante el 31 en Tauro
No es voluntad de Dios que unos tengan todo y otros no tengan nada... De Dios es la voluntad de que todos sus hijos sean felices.
San Óscar Romero
Ss. Marta; Lázaro: santos del N.T. Calínico; Félix; Simplicio, Faustino y cc.; Olav; José Zhang Wenlan y cc.: mrs. Lupo de Troyes; Próspero de Orleans; Guillermo Pinchón: obs. Luis Martin.
Misa: Sta. Marta (MO)
UNA VIDA DE FE

Anthony de Mello escribió un relato muy sugerente, en el que se refleja el desafío y la oportunidad de discernir que la vida familiar ordinaria, la que nos encontramos al despertar cada día, es el sitio adecuado donde Dios vive y respira.

Un pececito iba nadando con la esperanza de ver por sí mismo dónde estaba el océano. Un sabio pez mayor le dijo: «Estás nadando en él». El pececito, insatisfecho, observó que sí, que había agua por todas partes, pero no era eso lo que perseguía. «¡Yo busco el océano!», dijo.

Con demasiada frecuencia, las personas ocupadas buscan tanto a Dios que no ven a Dios. Y, como padres, con demasiada frecuencia buscamos un significado profundo, algo que nos recuerde quizá a monjes cantando, a religiosas atendiendo con cara beatífica a un moribundo, o a un predicador exponiendo una enjundiosa verdad teológica, hasta el extremo de que no nos percatamos de la verdad increíblemente obvia que tenemos delante de las narices. La vida familiar es una vida de fe y, como acto de fe que es, es el lugar donde podemos aprender el amor; y, como lugar donde podemos aprender amor, es donde podemos encontrar a Dios.