Cuarto menguante el 19 en Leo
Construyamos sociedades capaces de subsistir de manera justa por la vida.
berta cáceres
Ss. Leandro, ob. Estanislao de Kostka*, rl. Antonino y cc.; Arcadio y cc.; Maxelendis, mrs. Mitrio; Florencio (ob.) y Amancio (pb.); Homobono. Bricio; Quinciano; Dalmacio, obs. Leoniano; Abón, abs. Himerio, er. Nicolás I, p. Agustina Pietrantoni, v. Diego de Alcalá*, rl.
Misa: De Feria del T.O. (32.ª sem.)
SJ: De S. Estanislao de Kostka (MO)
Medalla al coraje

Kerri Strug se sobrepuso al dolor de una pierna dislocada para lograr el salto de la victoria, en Atlanta 1996. Una joven sencilla de 18 años, cuya carrera nunca había acaparado la atención de la prensa ni el público.

Strug dio el salto que había realizado miles de veces en los entrenamientos. La ejecución fue magnífica, pero la caída, fatal. Se dobló el tobillo de tal modo que Bela Karoly, su entrenador, temió lo peor. Recibió 9,162, una puntuación que ponía en riesgo la victoria.

«No siento la pierna», dijo al entrenador. «Tienes que hacerlo otra vez. Olvídate del dolor y confía en ti», contestó Karoly. Ella obedeció. Su gesto reflejaba el dolor que sentía. Pero tenía una misión: conseguir la victoria. Con gran determinación, corrió hacia el aparato y ejecutó el salto. Strug cayó firme sobre un pie y con el otro rozó el suelo para mantener el equilibrio. El público se levantó emocionado, Karoly gritó y ella cayó al suelo al terminar el ejercicio. El dolor era insoportable. Pensaba que se había roto la pierna. Entonces oyó el clamor: 9,712 puntos. Había ganado el oro.

Con una escayola provisional subió al podio y dio la vuelta de honor en brazos de Karoly, mientras el público, en pie, la vitoreaba.