La Asunción de la Virgen
N.ª S.ª de los Reyes. Ss. Tarsicio; Estratón, Felipe y Esutiquiano; Luis Batis (pb.), Manuel Morales, Salvador Lara y David Roldán, mrs. Simpliciano de Milán; Alipio de Tagaste; Altfredo, obs. Jacinto, pb.
Misa: De la Asunción de la Virgen (Sol.)
LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA

El Evangelio (Lucas 1, 39-56) muestra a María llena del Espíritu. María ya está en el Reino de Dios, no hace falta recurrir a espectaculares vuelos por las nubes.

Ha sido ascendida de una fe primitiva y leguleya a la comprensión de Jesús, aún no nacido. Sabe que el Reino es de los pobres, sabe que la obra de Dios está ya en plenitud, que su proyecto está en marcha, que «si por un hombre vino la muerte, por un hombre ha venido la resurrección», que el niño que lleva en su seno va a reinar en los corazones de todos (2.ª lectura: 1 Corintios 15, 20-27a).

También el autor del Apocalipsis (1.ª lectura: Apocalipsis 11, 19a; 12, 1.3-6a.10ab), sabe que «ahora se ha establecido la salud y el poderío, y el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo». Porque hoy es día de esperanza.

El final no es el desastre y el triunfo del mal, sino el encuentro de la humanidad liberada con su Madre Dios para siempre. María goza ya de esta promesa, y nos indica el camino para que nosotros también podamos gozarla.