Semana II del Tiempo Ordinario
Ss. Fructuoso (ob.) y Augurio y Eulogio (dcs.), mrs. Fabián, p. y mr. Sebastián, mr. Ascla; Neófito; Enrique (ob.); Esteban Min Kuk-ka, mrs. Eutimio; Eustoquia Calafato, abs. Wulfstano, ob. M.ª Cristina de la Inmaculada Brando, v. y fdra.
Misa: Del Domingo. Ciclo C (2019)
Jornada de las Migraciones
El Sol entra a las 10.00 en Acuario
Domingo 2.º
del Tiempo Ordinario

«La alegría que encuentra el marido con su esposa, la encontrará tu Dios contigo». ¡Qué maravillosa visión del profeta! (1.ª lectura: Isaías 62, 1-5). En un mundo lleno de maldad y de miserias, ¡qué fe tan formidable! La belleza de las imágenes responde a la del mensaje. Isaías se asoma ya a la Buena Noticia, está cerca del Reino, del Dios de Jesús.

Y san Pablo (2.ª lectura: 1 Corintios 12, 4-11) participa de la misma fe, aplicada a cada cristiano: el Espíritu de Dios sigue soplando, dando a cada uno dones diferentes, para construir una humanidad digna del sueño de Dios.

Esta es la deslumbrante novedad de Jesús (Evangelio: Juan 2, 1-11): Dios, y Jesús de parte de Dios, es capaz de cambiar nuestra agua sosa en vino generoso. Sin Jesús, la boda habría sido un desastre: ¡una boda sin vino! Con Jesús todo se hace fiesta, Jesús da el mejor vino que jamás se haya gustado.

Este es el primero de los signos de Jesús en el evangelio de Juan, todo se hace nuevo, todo cobra sentido: podemos vivir con esperanza y con alegría por muy fea que se nos presente la vida con sus circunstancias. ¡Esto sí que es una Buena Noticia!