Semana II del Tiempo Ordinario
Ss. Juan Ogilvie* (pb.); Esteban Pongrácz, Melchor Grodziecki y Marcos Krizevci*; btos. Ignacio de Azevedo (pb.) y cc.*; Jacobo Salès (pb.) y Guillermo Saultemouche* (rl.); Germánico; Ponciano; Mario, Marta, Audifax y Abaco; Liberada y Faustina: mrs. Bto. Marcelo Spínola.
Misa: Del Domingo. Ciclo A (2020)
Domingo 2.º
del tiempo ordinario

Los profetas Isaías y Juan Bautista lo anunciaron, en eso consistió su misión (1.ª lectura: Isaías 49, 3.5-6). Los discípulos Pablo y Sóstenes lo testimonian, para eso fueron llamados (2.ª lectura: 1 Corintios 1, 1-3). En Jesús la salvación de Dios toma carne, entra en la historia, y no solo para el pueblo judío, sino para todos los pueblos. En él las profecías se cumplen, y el anuncio de la Buena Noticia rompe todas las fronteras.

Jesús es el centro, el punto de referencia, el que da horizonte al antes y comienzo al después (Evangelio: Juan 1, 29-34).

Las lecturas de hoy nos invitan a repensar el papel de Jesús en nuestra predicación, en nuestro testimonio y en nuestra vida de cristianos. Muchas veces nos perdemos en consideraciones y rodeos que en vez de llevar a Jesús despistan. Otras veces hablamos más de nosotros mismos, de nuestros problemas, conflictos o manías que de Jesús. Es muy probable que esto suceda cuando Jesús no es, de verdad, el Señor de nuestra vida, con todo lo que eso significa y supone; o cuando Jesús no es para todos, en palabras de Pablo: «Jesucristo Señor nuestro y de ellos».